En una nueva celebración del Día internacional contra en Uso Indebido y el Tráfico Ilegal de Drogas establecido por la ONU, desde FONGA reafirmamos nuestro compromiso constante por prevenir y tratar el abuso de drogas en toda la República Argentina. Mantenemos nuestra convicción de que la profesionalización de los recursos humanos y la implementación de políticas públicas consensuadas entre todos los actores sociales involucrados son los únicos caminos posibles para disminuir los niveles de consumo y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

Mediante un artículo en el Diario Clarín, en los últimos días conocimos el adelanto de un nuevo informe elaborado por la SEDRONAR sobre el estado de situación del consumo de drogas ilegales en Argentina. En primer lugar celebramos volver a contar con datos actualizados respecto de esta problemática. Creemos que disponer de información precisa y actualizada respecto de un problema es imprescindible para poder elaborar respuestas efectivas y de largo alcance. Sin embargo, no podemos dejar de mostrar preocupación por la situación de consumo que se observa en el país.

El relevamiento de SEDRONAR se llevó adelante en todo el país y se centró en personas de entre 12 y 65 años. Según los datos aportados, el porcentaje de personas que consumieron algún tipo de droga ilegal durante el último año (sin considerar la marihuana) se duplicó: pasó de 1,1% en 2010 a 2,1% en el 2017. El cannabis es, por lejos, la sustancia más usada en Argentina: el número de encuestados que admitió haberla fumado al menos una vez en el último mes pasó de 2,3% a 5,4% entre 2010 y 2017. Entre los adolescentes (12 a 17 años), la suba fue del 1,3% a 2,7%..

Este aumento en el consumo de marihuana se monta sobre un fenómeno que desde FONGA venimos advirtiendo desde hace largo tiempo, la creciente percepción por parte de la sociedad de que su consumo no es perjudicial ni genera dependencia. Según el informe, en 2017 un 21,3% de los adolescentes cree que fumarla no genera ningún riesgo para la salud. El consumo de cocaína también verificó un incremento entre 2010 y 2017, pasó de 0,8% a 1,5%.

Finalmente, el estudio nos presenta un panorama preocupante sobre el que tenemos que centrar nuestros esfuerzos y desplegar nuestra actividad en materia de prevención: los jóvenes de 18 a 24 años constituyen el segmento de edad con mayor propensión a consumir drogas, alcanzan el 30% cuando el promedio en la población general es del 19%. Además, el 10% aseguró que “probaría” una sustancia ilegal si tuviera la oportunidad. Entre los adolescentes (12 a 18 años), el 25,1% afirmó que tiene “dos o más” amigos que consumen.